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¿Qué es la Tandariola?

La Tandariola es una feria cultural itinerante que se dedica a visitar comunidades para contra restar la desintegración familiar, social, ambiental y cultural. Sus presentaciones anteriores fueron producidas principalmente por jóvenes artistas emergentes de la Zona Metropolitana de Guadalajara, con participación de artistas de otros estados de la República Mexicana y extranjeros.

El proyecto consiste en la presentación de espectáculos y talleres en espacios públicos a manera de tandas.

Mediante tres divertidas sesiones se sensibiliza a niños, jóvenes y adultos sobre su responsabilidad en la construcción de la realidad social y ecológica, así como de su rol dentro de la comunidad; demostrándoles a través de distintas experiencias como talleres, juegos y espectáculos, como ellas y ellos pueden empoderarse como creadores de cultura y ser un factor de cambio.

Por medio de visitas de campo previas al evento, se invita a artistas y creadores locales a participar en la siguiente presentación de la feria, en otro barrio, para fomentar el intercambio e interconexión entre las comunidades.

La Tandariola, se encuentra planeando una gira en la Zona Metropolitana de Guadalajara. En esta ocasión, artistas en formación y algunas universidades de arte, se unen a la creación del espectáculo principal, el cual se engalanará con Música original y en vivo. Todo lo anterior permite a los estudiantes interactuar con un público real y coadyuva así a la creación de nuevas audiencias para el talento local, además de generar contenido especializante para La Tandariola.

Información destacada

En esta nueva edición, La Tandariola ha resuelto visitar todo tipo de comunidades, ya que la falta de sensibilización y comprensión respecto a la gravedad del problema medioambiental que venimos forjando en masa, la humanidad, no es exclusiva de comunidades en situación de vulnerabilidad. De hecho, son las personas, con mayor poder adquisitivo quienes consumen más vorazmente y producen más basura, por mencionar alguna de las prácticas inconscientes que nos acercan cada día más a la insostenibilidad de la vida en el planeta.

Sabemos que dichas problemáticas no se pueden reducir en toda su complejidad, pero, creemos en la responsabilidad del artista en la generación de significaciones sociales, que coadyuven a mejorar la realidad.

La misión de La Tandariola es llevar un mensaje de unidad social y respeto a la naturaleza a estas comunidades. Nuestro reto es presentar dicho mensaje de manera divertida y digerible.

Claves para el éxito

Nosotros reconocemos al arte como el medio para transportar una idea con mayor facilidad y empatía, esto ayuda a que pueda llegar a personas con diferentes maneras de comprender y apreciar la vida. Mas nuestro arte además de ser la libre expresión de individualidades, también es arte para vincular, comprometer y empoderar, es decir, no solo nos enfocamos en la exposición de nuestras disciplinas, sino que damos prioridad al mensaje y la forma en que es recibido.

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Video 2011

Pequeño video recopilando las acciones que hemos hecho hasta el momento. La Tandariola rifa.

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Ceremonias en el desierto



TERCERA PARTE DE LA TANDARIOLA EN WIRIKUTA

Después de tres de meses de andanzas por el territorio sagrado de Wirikuta, de indagar sobre la incursión minera en la zona, la lucha de los wixaritari, las opiniones de los mestizos y extranjeros que viven aquí, de los turistas, viajeros y peregrinos, decidimos que es tiempo de regresar para seguir en la lucha desde Guadalajara, nuestra ciudad de origen y punto importante de concentración Wixárika. Pero no nos vamos sin antes acercarnos a los espíritus que habitan estos parajes, por medio del encuentro con nosotros mismos.

Un día aparece un grupo de temazcaleros provenientes de León, con ánimos de compartir con más personas lo que han aprendido sobre estas ceremonias. Así es que antes de darnos cuenta, ya estamos levantando una casa de vapor hecha con varas de madera y cobijas. Encontramos un lugar ideal a las afueras de Matehuala, cerca de nuestra casa, en un bosquecito de mezquites. Conseguimos unas abuelitas, las piedras volcánicas necesarias para iniciar la ceremonia y listo, se prende el fuego, nos desvestimos, y a sudar, a cantar, a orar, a vivir nuestro temazcal. Experiencia única de contacto con la tierra, con el fuego, el aire y el agua, los elementos generadores de la vida. Experiencia para mandar al fuego todo lo que ya no queremos, lo que no nos sirve, y nacer como nuevos del vientre de nuestra Madre Tierra, purificados. Experiencia para trascender los miedos, traumas, fobias y complejos. Experiencia para sanar el cuerpo, la mente y el espíritu. Experiencia para compartir, para hermanarnos, para expandir el amor. Experiencias personales de cada uno de los que la viven, de esas que nunca se borran. Tradición milenaria, que se repite en diferentes culturas alrededor del mundo, que en México ha sido conservada por las parteras, y que recientemente ha sido redescubierta, sincretizada y resignificada por distintas espiritualidades modernas.

Después de eso decidimos internarnos de nuevo en el desierto, para acampar todos juntos antes de separarnos. Ahí pasamos una última semana de vida en comunidad, en familia y hermandad. Nos instalamos bajo un gran árbol y de ahí caminamos y recorremos los parajes cercanos, subimos colinas, atravesamos llanos espinosos, tenemos encuentros cercanos con animales y plantas. Experimentamos lo que el desierto nos ofrece: calor, frío, agua, sequía, alimento, hambre, medicina. Una ceremonia de híkuri con los hermanos y hermanas que conocimos en Wirikuta, con los que vivimos y convivimos estos meses, hermanos que quedaremos unidos por siempre en nuestros corazones. Y finalmente nos despedimos. Desierto sagrado, la lucha sigue.

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Jícuri



SEGUNDA PARTE DE LA TANDARIOLA EN WIRIKUTA

Seguimos en Wirikuta pero ahora dejamos un poco atrás el desierto y volvimos a la ciudad: Matehuala, el centro urbano más grande de la región. Vivimos en casa de los “Pepillos”, unos malabaristas. La casa está llena, aquí estamos un montón de personas viviendo en comunidad: comiendo, cocinando, limpiando, haciendo las labores de la casa juntos y en solidaridad, y compartiendo lo que sabemos hacer. Y claro, haciendo chou. Aquí el que no malabarea, sabe música, baila, o le haya a la payasada.

Coincidimos con los colectivos Expresiones del Alma y los Chichimecas Galácticos Hiperultradimensionales, y nos juntamos para montar un espectáculo circence en el Centro Cultural de Matehuala, titulado Jícuri, ya que aborda el tema de la cacería del venado (híkuri). El gran estreno fue el sábado 25 de junio por la tarde. El montaje integra danza, malabar, acrobacia y clown, principalmente, en un espectáculo para todas las edades. Previo al evento salimos disfrazados a las calles a hacerle difusión, invitando a la gente por donde quiera que pasábamos. Aquí puedes ver algunas fotos de esto. Junio 2011.

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La Tandariola en Wirikuta



PRIMERA PARTE

Un místico lugar en las inmediaciones de Real de Catorce, en San Luis Potosí. Wirikuta es el nombre que le dan los wixaritari (huicholes), siendo uno de los lugares más sagrados en su cosmogonía, que han conservado casi intacta desde la época prehispánica. Representa el Este, el lugar donde nació el sol, donde se originó el mundo. Aquí crece el híkuri, ese cactus sagrado de uso ritual que es base de su espiritualidad. Desde hace miles de años peregrinan hasta acá para recolectarlo, dejar ofrendas y encontrarse con sus dioses. Wirikuta es la base en la que se sustenta la identidad del pueblo Wixárika, su cultura y su existencia misma.

Pero este es un lugar de peregrinación no solo para los wixaritari. Muchas personas con afinidades espirituales diversas peregrinan hacia Real de Catorce: los fieles a San Francisco de Asís, los del movimiento guadalupano, los del camino rojo, los de la mexicanidad, los concheros, los estudiosos del tzolkin, e incluso monjes tibetanos o religiosos de la India, por mencionar algunos. Y ahora también los tandarioleros.

Escuchamos sobre lo que estaba pasando en Wirikuta: siendo una reserva ecológica natural y cultural, se otorgaron concesiones para proyectos de megaminería en manos de capital extranjero. Nos enteramos de la lucha del pueblo Wixárika para defender su territorio sagrado de la devastación que la minería implicaría para un ecosistema como este. Quisimos venir a conocer el lugar, para que no nos lo platiquen, investigar más a fondo y tratar de apoyar. Y llegamos al desierto, descubriendo así que la problemática es mucho más compleja.

Nos encontramos con que los habitantes de esta región, de tradición minera desde la época colonial, están a favor de que se reactiven las minas, pues lo ven como una oportunidad de crecimiento económico: aquí no hay trabajo. No hay dinero. Ni siquiera hay agua. La única fuente de ingresos en la Sierra de Catorce es el turismo que llega atraído por la leyenda de este místerioso lugar de minas abandonadas, de polvorientos pueblos fantasmas y de peyote; pero si acaso es negocio, lo es sólo para unos cuantos privilegiados con propiedades, hoteles, tiendas o restaurantes.

Bajando de la Sierra, en el Bajío, se abre otra posibilidad: la agroindustria tomatera. Extensos invernaderos se imponen al semidesértico paisaje, plásticos blancos donde antes crecían cactus. Constituyen la principal fuente de empleos en la zona, mientras provocan un grave desequilibrio medioambiental por la deforestación que implica su construcción y por la práctica de espantar a las nubes con bombas químicas, para que las lluvias no arruinen sus artificiales cosechas. Lluvias que de por sí escasean cada vez más, provocando el agotamiento de los manantiales y la muerte de animales salvajes y ganado.

Y por si la pobreza y la sequía fuera poco, la creciente violencia que azota al país aquí también se ve reflejada. Por un lado Zetas, por otro la Marina; por aquí narcos, por allá campesinos armados. La tensión se siente en el ambiente, la violencia se respira en el aire. Todo esto lo vamos experimentando mientras vagamos por el desierto, de pueblo en pueblo, de ejido en ejido, de rancho en rancho. De Matehuala a Cedral, de Vanegas a El Real, del Catorce a El Tecolote, de Lavaderos a Las Margaritas, de las Ánimas al Bernalejo, de Wadley a Estación, de Coronados a San Antonio.

… Hasta aquí llegamos, ¿será la gasolina? Mira que son las fiestas. ¿Y si hacemos algo? Va. Un performance. Con danza. Y fuego –abuelito Tatewari. De los cuatro elementos. Los cinco: pentágonos icosaédricos, no ves que ya ando bien conectadote. Así que nos quedamos en San Antonio de Coronados, preparando un número artístico para las fiestas, mientras arreglamos la camioneta y taloneamos para los gastos. O mejor nos internamos en el desierto. Abrazados por la tierra, cobijados por la luna, calentados por el sol, alertados por la liebre, franqueados por la yuca, defendidos por la serpiente, cuidados por la biznaga, vigilados por la lechuza, cubiertos por la gobernadora, arrullados por el coyote: despiertos por el peyote. Venadito azul.

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Caravana por la Ribera

Una vez más nos aliamos con la compañía de teatro guiñol El Fósil, de Alexei Larios, y preparamos una caravana para presentar un montaje escénico por la Ribera de Chapala, en un ciclo de mini tandariolas. Finalmente decidimos presentar tres funciones en la Plaza de Ajijic, por cuestiones de logística. El espectáculo incluyó las obras de títeres “La extinción de los manatíes en el Lago de Chapala”, “El bolillo Bonilla contra el ganso Guerra” y el estreno en Ajijic de “La Leyenda de la Reina Xochitl-Michi-Cihualli”, con un guión basado en una leyenda local recopilada por el artista Antonio López Vega, quien estuvo presente en las funciones. Además presentamos música en vivo, en los géneros de Son tradicional y Bel canto.

Comenzamos las funciones a las dos de la tarde, seguimos con otra a las cinco de la tarde y cerramos con la función nocturna a las ocho de la noche, aprovechando la oscuridad para potenciar el efecto de la iluminación fluorescente utilizada en la técnica guiñol de la cámara oscura. Haz clic aquí para conocer más del trabajo de la compañía El Fósil.

A continuación algunas imágenes de la preparación del montaje escénico. Enero 2011.

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La Tandariola en Ajijic, San Juan y Jocotepec

Escrito por PÁGINA Que sí se lee!
Viernes, 21 de Enero de 2011 15:38

betorock

El grupo cultural multidisciplinario La Tandariola vuelve a la carga en la Ribera de Chapala.

Después del exitoso resultado obtenido en el barrio de San Miguel en Chapala, han recargado pilas, se han aliado con otros colectivos, han ensayado nuevas propuestas y están listos para presentarlas en Ajijic, en San Juan y en Joco con su espectáculo Caravana por la Ribera.

El domingo 23 de enero de 2011, en lugares aún no definidos de las mencionadas poblaciones el colectivo estará presentando su propuesta que agrupa: Títeres, cuentos, leyendas, intervenciones, arte callejero, conciencia, expresión dentro de un marco divertido y ameno lleno de canciones, colores, risas, gritos, sonrisas, risas y carcajadas.

La Tandariola es un grupo cultural conformado por jóvenes de la ciudad de Guadalajara y del “vecino” continente europeo.

El objetivo de dicho grupo es llevar la expresión artística a los lugares que más hace falta: barrios, plazas de los pueblos, callejuelas y callejones para colaborar en la ardua (y divertida) tarea de difundir y promover la cultura.

En esta ocasión se han aliado con el grupo de títeres El Fósil, agrupación conocida por estas áreas pues su director, Alexei Larios, tuvo su sede en Ajijic y Chapala por algunos meses por lo cual sus presentaciones fueron frecuentes y en diferentes partes de la ribera.

Donde se presenta este colectivo se inunda de un ambiente de fiesta para los más pequeños pero los adultos no dejan de divertirse con las ocurrencias y las acciones artísticas de este grupo sin fines de lucro.

Así que si usted los ve por ahí, no deje de quedarse un rato y de avisarle o todo el que pueda para que nadie se quede sin ver a La Tandariola.

vía PÁGINA Que sí se lee!